Nacida gracias al empuje soñador de Gerald Wiegert, Vector Motors fue el primer intento norteamericano por construir un automóviles deportivos que fuera capaz de competir con los modelos europeos. Pero a veces los sueños a veces pueden ser pesadillas.
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En 1993 llega un modelo realmente nuevo, el WX-3 coupe, del cual se anunciaba tenía más de 1.000 HP, aunque realmente mantenía el motor V8 Chevrolet, que se usaba en un gran número de autos deportivos en el mundo.
En 1971 Gerald Wiegert era un ingeniero cuyo nombre se había hecho conocido por poseer una corta pero exitosa carrera en el mundo automotriz, donde ya había logrado ejercer cargos en las empresas automotrices más importantes de Estados Unidos, Chrysler, Ford y General Motors.
Pero eso no era suficiente para él, pues sus ambición lo ponía en la vereda de los productores, pero alejado de los intereses de las grandes corporaciones, preocupadas de vender autos para el público masivo.
El proyecto de Wiegert obedecía al de un soñador con una pasión ilimitada por los automóviles, pero no por modelos de calle, sino que estaba dispuesto a jugarse el pellejo por diseñar, fabricar y comercializar un auto que igualara y superara las prestaciones de autos como Ferrari o Lamborghini.
Las marcas italianas y alemanas de autos deportivos exóticos se vendían con éxito en EE.UU., a los aficionados más adinerados, alejándolos de los muscle cars, toda una tradición de la industria americana.
El Salón del Automóvil de Los Ángeles fue el escenario elegido por Wiegert para presentar su modelo. Aunque se trataba de un cascarón sin motor, tenía un gran estilo (que a muchos recordó el del Lamborghini Countach), pero su ventaja estaba en que podía ser equipado con diferentes motores americanos de la época (aunque también se hablo de un Porsche DOHC) y costaría, apenas, unos US$10mil dólares. Eso era mucho más económico que cualquier europeo de fuste, y aunque la empresa recién sería fundada siete años más tarde, en 1978, y su producción comenzaría en 1989, había nacido el Vector.
Gerald Wiegert, junto a su amigo Lee Brown, fundó una oficina de diseño llamada Vehicle Design Force, a cargo de ese primer prototipo, que tomaría más tarde el nombre definitivo de Vector Aeromotive.
A pesar de todo el empuje de sus creadores, la empresa quedaría en las sombras hasta el año 1978, cuando finalmente debuta el W2 (nuevamente sin motorizar ). El modelo llamó la atención de la prensa de la época, cuando en 1979 se convirtió en un prototipo en funcionamiento alcanzando a recorrer más de 100 mil millas, más que cualquier otro prototipo de la época.
El auto apareció en la portada de la revista Motor Trend y además fue probado por un, entonces, joven Jeremy Clarkson en el programa inglés Top Gear. Vector aseguraba que el auto podría alcanzar los 370 km/h, pero pidieron a los productores del programa que no lo exigieran a la máxima velocidad, lo que probablemente influyera en el juicio de Clarkson, que dijo "que se trataba del peor auto que alguna vez había conducido", comentario que dio a lugar a los primeros problemas de la compañía.
En 1989 presentan y entra en producción el W8, construido de manera artesanal, correspondía a un rediseñó del W2. En 1993 llega un modelo realmente nuevo, el WX-3 coupe, del cual se anunciaba tenía más de 1.000 HP, aunque realmente mantenía el motor V8 Chevrolet, que se usaba en un gran número de autos deportivos en el mundo.
Ese mismo año se integra a la propiedad de la compañía Megatech, compañía de origen indonesio que se propietario mayoritario de las acciones de Vector.
A partir de ese momento Vector logra cristalizar uno de los sueños de su creador, contar con motores de un real auto exótico, los Lamborghini V12, los mismos que usaba el Diablo y que fueron montados en el Vector M12.
El Vector M12 con su nueva motorización, fue presentado en el Salón de Detroit de 1996, con un precio de 189 mil dólare, lamentablemente no respondió a las expectativas y sólo alcanzaron a construir 14 unidades para 1999. Además problemas en el surtido de motores por parte de Lamborghini (y la falta de pago de los mismos), junto con maniobras dolosas desde Megatech y la mala fama de la prensa, hizo que el Vector empezara a hundirse más y más en el descrédito.
Tratando de levantar en algo la imágen Vector presentó el modelo SRV8, pretenciosamente más económico que el M12, con una combinación mecánica muy curiosa con motor de Corvette y transmisión de Porsche, del que apenas se alcanzó a fabricar un prototipo antes que la empresa cerrara. Sin embargo hoy nuevamente hay intentos por reflotarla.
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