En 1895 el abogado George Baldwin Selden descubrió que nadie había patentado la combinación de mecanismos que formaban un automóvil, así que simplemente se pegó una avivada que lo instaló en una impensada posición de privilegio en la industria automotriz.
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La "Patente universal" de Selden agrupaba todos los aspectos del automóvil, sin describir más que generalidades.
Corría 1899 cuando George Baldwin Selden, abogado e inventor, comenzó a analizar las patentes que protegían los diferentes mecanismos que formaban un automóvil, y se dio cuenta de algo que para él debe haber resultado asombroso, nadie había patentado el automóvil. Pero más lo que más debe haberle alegrado, es que una patente que él había inscrito en 1895, reunía las características que agrupaban esos componentes y que bien podía considerarse como una protección a este invento.
Durante la juventud de Selden, que había nacido en 1846, la idea de construir un carro que funcionar sin caballos estaba en las mentes de muchos, pero su viabilidad era incierta. El ambiente se prestaba para que proliferaran los inventores y él no se quedó atrás, compartiendo sus estudios de derecho con sus afanes científico-técnicos.
Inspirado en el motor de combustión interna inventado por George Brayton en 1876, Selden comenzó a trabajar en una versión más ligera, para el que solicitó una patente el 8 de mayo de 1879. Luego de este logro presentó una serie de enmiendas a su solicitud, obteniendo una patente que protegía su invento el 5 de noviembre de 1895, y que consideraba la aplicación de un motor a un coche de cuatro ruedas.
Pocos años más tarde llegó la eclosión de la industria automotriz norteamericana, y aunque Selden nunca entró produjo industrialmente su modelo, su patente le ofrecía una reivindicación creíble de haber patentado el automóvil.
Selden siempre tuvo un interés científico-técnico. En este punto volvemos a 1899, fecha en que comienza la magia para el abogado. Ese año se asocia con William C. Whitney, con quien, basado en su patente, comienza a recaudar las regalías que le arrojan su invento, y le cobra a los fabricantes de automóviles en ciernes una compensación de US$15 por cada vehículo fabricado, con un pago anual mínimo de US$ 5.000, asegurándose el porcentaje sobre cada automóvil construido en los Estados Unidos por 17 años
La mayor parte de los constructores, impelidos por la ley, comenzó a hacer los esos pagos, lo que tuvo efectos nefastos en la industria, pues algunos al no poder pagar, debieron cerrar sus puertas, condicionando gravemente su desarrollo. Paralelamente Selden fundó su propia compañía de coches en Rochester, bajo el nombre, Selden Motor Vehicle Company.
Pero había algunos fabricantes dispuestos a detener a Selden. Cinco de ellos, encabezados por Henry Ford, comenzaron una batalla legal destinada a impugnar la patente presentada por Selden.
El caso fue muy publicitado en la prensa del día, e inesperadamente terminó en primera instancia con una victoria para Selden. El juez decidió que la patente cubre cualquier automóvil propulsado por un motor alimentado por el vapor de la gasolina.
Ford apeló y luego de ocho años de juicio, el 10 de enero 1911 ganó su caso basado en el argumento de que el motor utilizado en los automóviles no se basa en el motor de George Brayton, si en el motor Otto.
A esto se sumó que entre las pericias realizadas en el juicio, se armaron dos vehículos según las indicaciones que estaban protegidas bajo la ley propiedad intelectual. El resultado fue desastroso.
El hombre que patentó el automovil descansa en su ciudad natal, Rochester. La derrota se consiguió apenas a un año de que la patente perdiera su validez, pero de todas maneras fue un tremendo triunfo para el resto de los fabricantes y de paso destruyó el flujo de ingresos de Selden, quien debió concetrar sus esfuerzos en su propia empresa, en ese momento la Selden Truck Sales Corporation.
Pero el destino de su empresa fue el mismo de muchas empresas a las que presionó por el pago de regalías, debiendo venderla en 1930.
Se estima que durante el tiempo que pudo aprovechar la posición dominante que le dio su patente recibió varios cientos de miles de dólares en regalías.
Selden fue enterrado en el cementerio de Mount Hope, en Rochester, y su lapida exhibe su último reclamo, "Inventor of the gasolina automobile".
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