Pocos artistas han logrado captar el mundo de los automóviles y la competición como el difunto dibujante Gordon Crosby.
Conozca en Al Volante parte de la historia de este inglés que amó los autos como un padre quiere a sus hijos.
Hoy por hoy Europa tiene una serie de dibujantes ilustres que expresan su pasión por los autos y deporte motor con obras de una calidad superlativa que invitan a sumergirse en otra dimensión, sin embargo esta realidad era muy distinta en el primer cuarto del siglo pasado, cuando el mundo aún estaba devastado por los efectos de la Primera Guerra Mundial.
Dedicarse al arte en esos tiempos era muy complicado, y más aún si se trataba de crear obras dedicadas a un nicho tan exclusivo como el de los automóviles.
Pues bien, cada época tiene sus genios "locos" que se adelantan a su generación, y en el caso de los cuadros sobre temas tuercas, uno de los impulsores fue Gordon Crosby.
El inglés comenzó su carrera en la oficina de dibujantes de la Diamler Motor Company como delineante en 1908 y en sus momentos de ocio creaba obras humorísticas del mundo automotriz, sin embargo sus ambiciones chocaban por su falta de formación profesional y sus carencias económicas para trabajar con materiales de calidad.
A pesar de estas carencias, pronto sus talentos serían apreciados por Stainer, director de Autocar, quien lo contrató para que trabajara en la sección artística de la revista.
En la publicación Crosby mostraría sus grandes dotes, creando obras que además de su brillantez contabann con una importante cuota de humor.
El artista inglés sabía expresar en sus bocetos lo que él quería, pese a los denodados esfuerzos de dueños de escuderías extranjeras por ocultar detalles que no buscaban ver aparecer en los dibujos de Crosby.
Además de su pasión por los autos, Crosby tenía grandes cualidades como mecánico, llegando a construir un avión en miniatura, que pilotaba él mismo con gran entusiasmo.
El periodista Sammy Davis lo describe como "un hombre de temperamento fuerte, aliado a un sentido muy desarrollado del valor del dinero, combinación no muy frecuente en un artista".
En la actualidad, casi la totalidad de las obras de Crosby están en los archivos de un edificio próximo al Puente de Southwark, donde unos privilegiados aún pueden regocijarse con el talento de un artista que supo plasmar en las obras su pasión desatada por los autos y el mundo motor.
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