Gracias a su dedicación y amor por el mundo motor, este perfeccionista japonés logró generar un verdadero imperio en torno a la marca Honda.
Por: Al Volante.cl
La empresa automotriz japonesa le debe buena parte de su consolidada reputación. Gracias a su esfuerzo y visión de futuro el país del sol naciente se forjó una entidad ganadora en el mundo motor.
Nos referimos a Soichiro Honda, aquel tranquilo e introvertido amante de la mecánica, que a partir de su perfeccionismo y espíritu combativo logró hacer de su empresa una de las más respetadas y aclamadas en todo el orbe.
Nacido en el pequeño pueblo de Kmoyo en Noviembre de 1906, Soichiro mostró desde su adolescencia gran interés en todo lo relacionado a la mecánica, por lo que no sorprendió a sus cercanos que a corta edad ya iniciara la construcción de su primer vehículo usando un viejo motor de aviación.
A los pocos años su ambición adquirió nuevos niveles, al levantar una humilde fábrica, en la cual se haría un nombre construyendo revolucionarios invenciones en aros de pistones.
Si bien la segunda guerra mundial terminó con algunos de sus sueños, como ser piloto, Soichiro rearmó todo comenzando por la construcción de motocicletas. Así en 1988, y en asociación con Takeo Fujisawa, funda Honda Motor Company.
La excelencia en la fabricación de motos, traería consigo que Honda Motor Co. a corto andar se transformara en la empresa más grande en el rubro de las dos ruedas.
Tras sus éxitos en las motocicletas, la década de los 50 servirían de punto de inicio para comenzar en la
industria automotriz, donde rápidamente fue ganando terreno en desmedro de algunas marcas europeas y norteamericanas.
El mundo de la competición tampoco estuvo alejado a Soichiro quien, tras desarrollar por años un modelo de pista, tomó la decisión de llevar a Honda a la Fórmula 1.
Luego de dos años de desarrollo, la marca japonesa lograría su primer triunfo en México 1965 con Richie Ginther al volante, aunque no sería hasta 1987 que conseguiría su primer título mundial, proveyendo motores al equipo Williams.
De ahí en más vendría una zaga de éxitos, con pilotos de la talla Ayrton Senna y Alan Prost, que convertirían al fabricante en el número 1 de la máxima categoría del automovilismo.
Honda ya estaba de frentón en el pináculo del deporte motor, y la figura de Soichiro empezaba a ser considerada en Oriente al mismo nivel de un Enzo Ferrari.
Si bien, su muerte se produjo justo en uno de los mejores momentos de la firma (5 de Agosto de 1991), el legado de Soichiro aún es seguido de cerca por los trabajadores de la empresa, tal como lo reflejó hace unos años el ex presidente de Honda, Nobuhilo Kawamoto: "Él nos enseñó lo que era la tecnología. Nunca hizo concesiones a la calidad. Lo extrañamos".
Hoy en día Honda hace frente a una de las mayores crisis de su historia, pero seguramente gracias a la figura inmortal de su padre Soichiro, luchará como buen samurái para regresar al estatus que lo ha convertido en una de las empresas más alabadas y prestigiosas del mundo.
El gran Soichiro no esperaría menos de sus discípulos.
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